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"Comunicación, Desarrollo y Derechos Humanos: la Agenda 2030"

El debate del V Seminario Internacional "Comunicación, Desarrollo y Derechos Humanos: la Agenda 2030", celebrado el pasado 15 de noviembre en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), se centró en dos preguntas. Frente a los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), definidos por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, ¿qué papel puede desempeñar la comunicación? y ¿qué función pueden tener los profesionales del sector? La jornada estuvo organizada por el Observatorio Mediterráneo de la Comunicación (OMEC) y la Fundació Autònoma Solidària (FAS-UAB).

 

El propósito de la Agenda 2030 es la consecución de unos objetivos mundiales, que se basan principalmente en el progreso social, el crecimiento económico y la mejora del medio ambiente, con la finalidad global de mejorar la calidad de vida del conjunto del planeta. Son los llamados Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) que se pretenden alcanzar en el año 2030. Pero no solo se trata de marcar metas concretas, sino que se han de construir unas bases sólidas de la humanidad. Los ODS incluyen 17 objetivos específicos: (1) Fin de la pobreza, (2) Hambre cero, (3) Salud y bienestar, (4) Educación de calidad, (5) Igualdad de género, (6) Agua limpia y saneamiento, (7) Energía asequible y no contaminante, (8) Trabajo decente y crecimiento económico, (9) Industria, innovación e infraestructura, (10) Reducción de las desigualdades, (11) Ciudades y comunidades sostenibles, (12) Producción y consumo responsable, (13) Acción por el clima, (14) Vida submarina, (15) Vida de ecosistemas terrestres, (16) Paz, justicia e instituciones sólidas y, por último, (17) Alianza para lograr tales objetivos.

Luis Miguel Sirumbal, miembro del Centro de Derechos y Desarrollo de Perú (CEDAL), explicó los antecedentes de los ODS. En el año 2000 diversas asociaciones generales de la ONU se comprometieron, con 192 gobiernos, a desarrollar los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) para el año 2015. Aunque no se alcanzó la meta, esto ha contribuido a acelerar el proceso, sobre todo en relación al sostenimiento del medio ambiente, la reducción de la pobreza, la implantación de la enseñanza primaria universal, la igualdad de género, la autonomía de la mujer, la reducción de la mortalidad infantil, el aumento de la salud materna y la reducción del SIDA y el VIH. Son muchas las acciones de los ODM que han ayudado a mejorar algunos de los problemas planteados actualmente. De hecho, estos antecedentes explican las características y voluntades de los ahora llamados Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), especificados en 169 metas que se agrupan en los 17 objetivos indicados.

Los ODS forman un plan de políticas públicas realmente ambicioso. Basados en poner en el centro al individuo, tienen un enfoque de derechos humanos, en el que destaca el potencial humano, el empoderamiento de las minorías y la igualdad de género. Además, los ODS se caracterizan por instaurarse en una pluralidad de países -independientemente de su estado de desarrollo-, respetando, eso sí, las políticas y prioridades nacionales. Una de sus más importantes particularidades recae en el intento de no dejar a nadie atrás para así cosechar alianzas y la prosperidad mundial.

No obstante, todo y que los ODS tienen un ritmo más acelerado que los ODM, Luis Miguel Sirumbal señaló que tenemos que ser realistas al afrontar que la participación y consecución de los objetivos marcados lleva su tiempo y, ahí, radica la razón de un plazo de 15 años. Hay que trabajar mucho -dada la lentitud de los procesos- y ser conscientes de que todavía quedan muchos compromisos pendientes, como son los aspectos migratorios o ambientales, entre otros. Por eso, los objetivos tienen que ser visibles, viables y equitativos, remarcó el miembro de CEDAL.

Ante tal situación, la pregunta es: ¿qué papel juegan en este proceso los medios de comunicación? Dichas cuestiones fueron desarrolladas por Olga del Río, de la Universitat de Girona. Olga del Río es también vicedirectora del OMEC y miembro del Institut de la Comunicació-Universitat Autònoma de Barcelona (InCom-UAB)

Para el logro de las metas planteadas, es indispensable el compromiso mutuo, y las responsabilidades tienen que ser repartidas entre el Estado, la sociedad civil, las organizaciones multilaterales y los medios de comunicación. Estos últimos suponen el pilar fundamental para servir de base humanitaria y ser intermediarios entre el Estado y la ciudadanía, explicó la profesora de la Universitat de Girona.

El derecho a la información, participación, libertad de prensa y expresión son elementos clave; por lo tanto, los medios de comunicación tienen que potenciar su labor brindando voz a los grupos vulnerables, creando contenidos adecuados a cada cultura, siendo objetivos, neutros y veraces. Todo ello origina un consenso y un diálogo común que ayuda a formar unas directrices básicas para contribuir a la democracia y a los derechos humanos. Así lo explicó Olga del Río.

En una era globalizada, estos medios se tienen que aprovechar de las nuevas tecnologías, herramientas útiles para ayudar a proyectar la realidad existente. Además, como continuó Olga del Río, posibilitan la existencia de diferentes discursos y análisis de la realidad, con el consiguiente pluralismo mediático que apoya la transparencia y el empoderamiento de todos los grupos sociales. La información es poder, y de eso trata la labor de los medios de comunicación.

Siguiendo la misma línea, Thomas Tufte, codirector del Centre for Communication and Global Change (Ørecomm), enfatizó que el cometido de las ONG’s también resulta fundamental, aunque estas tienen un papel más paliativo, ofreciendo un servicio público (dan voz a los marginados e inciden en la política), que transformativo. No obstante, suponen un paso esencial para el cambio, donde cooperando conjuntamente instituciones y movimientos sociales se pueden lograr muchos avances. El poder participativo, idealmente de abajo hacia arriba -matizó Olga del Río-, es un mecanismo excelente para hacer frente.

Asimismo, pese a ser un plan de desarrollo a nivel mundial, parece que el alcance tiende a ser limitado, o al menos así quedó reflejado cuando Ricardo Carniel, del Departamento de Periodismo de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), mostró la encuesta realizada a los estudiantes de ciencias de la comunicación: sólo un 10% conocían los ODS y sabían nombrar al menos alguno de ellos. Este hecho, apuntó Carniel, hace reflexionar sobre la calidad de la difusión de esta iniciativa de la ONU, así como acerca de la necesidad de tenerlo en cuenta en la confección de los planes de estudio universitarios.

Tal voluntad expansiva en los estudios universitarios quedó justificada en el Seminario por la incuestionable vinculación de los ODS con el ámbito profesional, donde comunicación y derechos humanos van de la mano. Para hablar sobre el papel de los profesionales, fue muy útil la presentación de varios casos prácticos con Òscar Velasco, Director de Comunicación de la Creu Roja de Catalunya, y Cristina Veláquez, Coordinadora del Equipo Interculturalidad del Ayuntamiento de Barcelona.

La Cruz Roja resulta el mayor movimiento humanitario del mundo, y funciona como organización intermedia y principalmente con voluntariado. Desde esta organización, se ha ayudado a 160,7 millones de personas. Òscar Velasco enfatizó que Cruz Roja ha proporcionado y proporciona respuesta a situaciones de emergencia (desastres naturales, movimientos migratorios…), garantiza sistemas de saneamiento, proporciona agua, mejora condiciones de vida, distribuye alimentos y vacunas, e incentiva donaciones de sangre, entre muchas otras acciones. En definitiva, contribuye a la mejoría de las condiciones de vida de la población, y la comunicación le resulta una herramienta estratégica. En este contexto, Velasco apoya el papel de los medios, ya que son los encargados de propagar los valores humanitarios e incentivar la acción. Asimismo, son un puente entre empleados, voluntarios y usuarios, creando un impacto audiovisual y ofreciendo la oportunidad de generar historias para que la población empatice y se una a su causa.

El caso del Ayuntamiento de Barcelona también resultó muy demostrativo, tal y como quedó reflejado con la exposición de Cristina Velásquez. Dicho ayuntamiento, debido a la creciente ola migratoria, se ha visto obligado a preguntarse cómo se puede convivir en la diversidad cultural, así como a preguntarse qué es lo que dificulta la convivencia en la diversidad. Tal respuesta gira en torno a los rumores, los prejuicios, la intolerancia y, en definitiva, la discriminación; y los medios de comunicación tienen un papel fundamental, ya que acortan la distancia entre teoría, práctica y ciudadanía, pudiendo instalar un relato conjunto de ciudad común a pesar de las diferencias existentes. Además, para la coordinadora del equipo del ayuntamiento, "son los agentes comunicadores por excelencia para el cambio social", ofreciendo el diálogo permanente entre todas las partes. La población exige cambios y respuestas y los medios de comunicación tienen la herramienta clave para visibilizarlos y, en consecuencia, reducir los problemas que surgen en la ciudad. Quedó así patente que el papel de los comunicadores puede ser armónico en diferentes ámbitos (incluido en el desarrollo de los derechos humanos).

Los medios de comunicación pueden tener la función de informar, persuadir, motivar, divertir, enseñar, entretener… No obstante, en una inmensidad de casos, sus funciones van más allá e interfieren en la comunicación para sensibilizar a la población sobre la vulnerabilidad de las personas y las consecuencias humanitarias de emergencia. En este sentido, comunicar supone transformar, ya que visibilizar ciertos aspectos y hacer partícipe al conjunto de la población posibilita la lucha por la mejora de las condiciones de todo el mundo.

Teresa Velázquez, Presidenta del OMEC, remarcó que en ese punto radicaba el fin último del encuentro, mediante la sensibilización y la propagación del proyecto que se está desarrollando en la Agenda Global. La mayoría generalmente vela por el mismo fin: la justicia y el bienestar. ¿Por qué no empezar a conseguirlo? Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) suponen una forma ideal para alcanzarlo.


Alba Navarro Peribáñez